Tres estaciones 1947
LA NOCHE DE PRIMAVERA - Los paraísos entremezclan el perfume de sus florcitas celestonas con los azahares del jardín. La luz del alumbrado se desvanece en los zaguanes; huecos sombríos de privilegio para jugar a las escondidas los niños y los enamorados.
Un tanguito silbado al paso remonta la calle.
Combinación de aromas y penumbras, dan a la noche un halo de ensoñación y paz.
OTOÑO-ATARDECER - Con las primeras sombras quedamos en silencio, como si el sol en su descenso se hubiera llevado nuestras palabras. Todo se ha vuelto frio, pálido y difuso. Sentados en el cordón de la vereda sólo dos quedamos de la barra; Abraham y yo, pero es como si él no estuviera. Contemplo la mole gris de la fábrica y más lejos el techado parduzco del Hospital Israelita. Se que allí está la avenida Gaona y la imagino lejana, como perteneciendo a otro país. ¡Cuánta tristeza!
VERANO-La siesta, una obligación y un castigo. Regar el jardín y la quintita sólo cuando baja el sol. El ventilador es un gran invento, lástima que haya uno sólo. Tomar mucho líquido; poco Naranjín, mejor beber agua con limón es más barato y sano.
VERANO-LA NOCHE-Salir a la vereda, sólo después de cenar. Está permitida una rápida vuelta a la manzana, a lo sumo dos. El resto del tiempo quedarse sentado en el umbral acostumbrando los ojos a ver en la oscuridad adivinando por las voces quiénes son los vecinos que conversan en la acera de enfrente, es como pasar la noche a la orilla de un canal. Otra posibilidad no despreciable y recurrente, contar películas con sonidos, en eso, Neme es un capo, la imitación de caballos y tiros le salen igualitos. Neme me entretiene un montón, lástima que viene poco porque el Turco viejo cena tarde.
Por las altas temperaturas cuesta dormir, para refrescar los dormitorios manguereamos los muros, eso ayuda poco, el calor viene del techo. Una solución es dormir en el patio a cielo abierto, El inconveniente es el miedo que le tengo a los gatos y el recuerdo de los zombis que vi en la Isla de los Muertos. |